Los sótanos

-“Ahí algo guardáis”, me decía el presidente de una asociación empresarial de la comarca oscense del Cinca Medio.

-“¿Qué guardamos?”, le pregunté.

-“Algo, no sé el qué. A mí me ha contado gente que trabajó ahí que se les cambiaba de sitio para que no supieran cómo se terminaban las obras, y que al volver al lugar donde habían estado ya no reconocían nada”.

Esto no era la primera vez que lo oía: misteriosos cambios de turno para “despistar” a los trabajadores. ¿Habrá “algo” escondido en los sótanos de Torreciudad, tan importante que ni los que hicieron el santuario sabrían como llegar?

De vez en cuando nos visitan antiguos albañiles que trabajaron en la obra de Torreciudad. Lo cierto es que recuerdan con cariño y emoción los años que pasaron aquí. Uno de ellos se llama Pedro, y es de Graus aunque hace años que vive en Barcelona. Aproveché la ocasión:

-“Pedro, ¿había zonas prohibidas en el santuario por donde no pudierais pasar?”, le pregunté el verano pasado.

-“Je, je… Eso me lo han preguntado muchas veces, y siempre contesto lo mismo. Para muestra un botón: se iba a celebrar una misa antes de la inauguración y le dijeron al arquitecto que era mejor que los trabajadores que quisieran ir fueran a la oficial. Bueno, pues como algunos queríamos acudir a la primera a pesar de todo, nos las apañamos para estar ahí, porque sabíamos por qué puertas y accesos se podía pasar. De secretos nada, y el que diga otra cosa miente, como que me llamo Pedro”.

Durante las obras de construcción de Torreciudad

Durante las obras de construcción del santuario

Acudí a Juan, aparejador en el proyecto, para ver si podía enterarme de qué es lo que pasó con los turnos durante las obras.

-“Pero Juan, ¿por qué les cambiabais de sitio?”.

Juan es más flemático que Pedro, y como un abuelo con su nieto, me mira con paciencia y me explica:

-“Había un encargado general de las obras y varios capataces con sus cuadrillas. Cada equipo tenía asignadas determinadas tareas e iban cambiando de lugar según se necesitaba. Teníamos especialistas en colocación de mármol, en alicatado de paredes, en el corte de ladrillos… Como es lógico, conforme terminaban cada tajo cambiaban de lugar y empezaban otra tarea distinta. Quizá esos son los cambios que tanto llamaron la atención…”.

-“¿Y el hecho de que cuando volvían a un lugar al cabo del tiempo ya no lo reconocían?”.

-“Torreciudad tiene varios bloques independientes: el santuario y las residencias anejas. En cualquier obra se abren pasos provisionales en algunas paredes para entrar y salir personas y materiales. Aquí se abrieron esos agujeros para facilitar el acceso a la explanada. Cuando se iban terminando las diversas zonas, esos agujeros se tapaban, como es lógico, y ya se accedía a ellas por la puerta de entrada de cada casa. Puede ser que algunos trabajadores llegaran a esos pasos cuando ya se habían tapiado, y tuvieran la sensación de que todo había cambiado al tener que dar rodeos antes innecesarios”.

Construcción de la galería de servicios de Torreciudad

Construcción de la galería de servicios

Carlos es nuestro fontanero, vive en Monzón y conoce los sótanos del santuario como la palma de la mano.

-Carlos, “¿qué hay en los sótanos de Torreciudad?”.

-“Muchas tuberías… No veas la faena que me dan. ¿Quieres verlas?”.

Carlos, fontanero de Torreciudad

Carlos, nuestro fontanero

Me lleva a una puerta metálica en una pared de la zona de instalaciones. Entramos a una galería con hormigón en muros, techo y suelo por la que discurren metros y metros de tuberías y conductos de distintos tamaños y colores.

-“Esa es de desagües, esta de aire caliente, aquella bandeja de rejilla en el techo lleva corriente eléctrica…”, me va señalando. Recorremos varios tramos en un recorrido quebrado en el que no logro distinguir otra cosa que infraestructuras técnicas.

Tuberías en los sótanos de Torreciudad

Tuberías en los sótanos

También con paciencia de abuelo, Carlos me explica que, para facilitar la distribución por todos los edificios de los servicios básicos (agua, calefacción, electricidad, desagües, etc.), el arquitecto de Torreciudad proyectó que estuvieran conectados por el subsuelo mediante esta galería de servicios. Es como un cajón de hormigón cerrado en forma de largo pasillo que tiene que adaptarse a las formas de las edificaciones, y por eso tiene numerosos ángulos y recovecos.

-“Y, ¿esos huecos?”, le pregunto con la vaga esperanza de encontrar algo misterioso.

Patinillo en los sótanos de Torreciudad

Patinillo desde el sótano

-“Cuando la galería llega a cada edificio tiene esta especie de chimeneas, que llamamos patinillos, por las que las conducciones llegan a todas las habitaciones. Durante la construcción se evitó así tener que picar rozas en las paredes para instalar los diversos conductos. Ahora, cuando se producen averías en esas instalaciones, el sistema permite un mantenimiento sencillo y rápido sin interrumpir la actividad normal en las casas y sin romper parte de los muros. Trabajamos bien así”.

-“Aquí traeré a mi amigo el empresario…”, dije en voz alta.

-“¿A quién?”.

-“Nada, nada, hablaba en voz alta. Anda, llévame de vuelta que ya no sé ni por dónde he venido…”.

* * *

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Categorías: Grandes secretos | 2 comentarios

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2 pensamientos en “Los sótanos

  1. Nikos

    Jajajaja… ni yo tampoco. Además, este lugar me da un poco de claustrofobia.

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