El Cristo de oro

-¡”Ven, ven a ver el Cristo de oro!”, le decía aquella adolescente a su amiga nada más entrar al santuario. “¡Es espectacular!”.

En efecto, la escultura que modeló Pasquale Sciancalepore resulta espectacular. Este escultor italiano, fallecido en octubre de 1975, poseía una muy buena técnica para la imaginería religiosa de tamaño natural. Guardaba de manera elegante las proporciones y modelaba con suavidad y equilibrio. Por estos rasgos sus obras llegan a ofrecer cierto carácter monumental. El Cristo de Torreciudad se encuentra en la capilla del Santísimo, a la izquierda nada más entrar en el templo. Está enmarcado en un retablo de estilo clásico en mármol con aplicaciones de latón fundido.

Capilla del Santísimo en Torreciudad

Capilla del Santísimo

Se trata de un crucifijo de 1,80 m. de altura que representa a Jesús en la cruz antes de morir, sin la lanzada en el costado, y que nos mira. La escultura es un regalo a Torreciudad de san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei. Quiso que representara así a Jesús, vivo y sereno, para facilitar la piedad del peregrino. Por eso el artista esculpió un Cristo con los ojos abiertos, sufriente, interrogando al observador. Puede decirse que es “un Cristo que habla”, también porque el lugar en el que se encuentra facilita la oración personal.

Pero no es de oro, es de bronce dorado al fuego y por eso brilla tanto, un brillo parecido al del oro. Aquí viene bien acudir al refrán español: “No es oro todo lo que reluce”…

Cristo de Sciancalepore en Torreciudad

Cristo de Sciancalepore

Tengo un amigo escultor, pintor y diseñador gráfico, Miguel, que nos regaló una talla no figurativa de la Virgen titulada Asunción. La tenemos en la sala de juntas de la Oficina de Información.

-“Miguel, ¿por qué no puede ser de oro el Cristo que tenemos en la capilla del Santísimo?”.

-“Hombre, claro que podría ser de oro, pero sería una pieza única en el mundo, objeto de atención de historiadores, artistas, sociólogos, periodistas, políticos… y amigos de lo ajeno. Hay pocas estatuas de oro de esas dimensiones en el mundo, y están todas perfectamente identificadas”.

En efecto, la más grande se encuentra en Bangkok (Tailandia), es de oro puro y representa es un Buda de 3 m. de altura y 5,5 toneladas de peso. En Oriente hay otros ejemplos, asociados al hinduismo y al budismo principalmente. En el cristianismo no hay tradición de esculturas de oro para la representación de imágenes, se utilizan materiales nobles como el mármol, la madera, el alabastro, la piedra o el bronce. La Iglesia ha dedicado con preferencia los metales preciosos a lo que entra en contacto físico con el Cuerpo y la Sangre de Cristo (sagrarios, custodias, cálices, copones…), para rodear al Señor de lo mejor que tenemos, como manifestación de amor.

-“Además –continua Miguel-, el oro es un metal blando, no tiene la dureza de otros metales. Una estatua de oro que no descargara el peso sobre una base amplia, como pasa con el Buda, sino que dependiera de pocos puntos de fijación, como es el caso del Cristo, con el paso de los años se deformaría visiblemente. Fíjate que, sobre todo los brazos, son delgados en comparación con el conjunto de la figura. Ahí la deformación resultaría evidente”.

Yo quería saber más de esta escultura. Logré contactar con Javier, arquitecto ya jubilado que siguió de cerca su elaboración y que ahora vive en Roma.

-“Javier, ¿cómo se hizo el Cristo de Torreciudad?”

-“Pues se siguió el proceso habitual para esculturas en fundición de bronce. El escultor modeló en arcilla hasta completar la estatua. Inmediatamente después, se hizo una copia de yeso, porque el barro se resquebraja cuando se seca. Esa estatua de yeso es el modelo que se envió al fundidor, una empresa de Roma llamada Bruni que cerró hace algunos años. El procedimiento que siguió fue el de la cera perdida, eso explica que la escultura sea hueca: el bronce tiene alrededor de un centímetro de grosor”.

Cristo de Sciancalepore en yeso

La figura en yeso, en el taller del escultor

“De la figura en yeso Bruni hizo un molde en dos mitades, que es como un negativo de la estatua. Después recubrió de cera toda la superficie interna de esos moldes (más o menos una capa de un centímetro). El resto del hueco lo rellenó con material refractario (que resiste la acción del fuego sin alterarse) compuesto por una solución de ladrillo poroso molido y escayola, lo que se llama el alma de la estatua.

Al contramolde completo (las dos mitades unidas) se le practicaron unos orificios o cañones y el conjunto se metió en el horno. Con el calor, la cera se evaporó a través de esos orificios (por eso el procedimiento se llama a la cera perdida) y dejó su sitio al bronce, una aleación de cobre y estaño. El bronce que empleó Bruni tenía una proporción del 12% de estaño. Este bronce se fundió y se vertió por los orificios hasta rellenar el espacio ocupado antes por la cera. Se dejó enfriar todo lentamente y después se abrió el contramolde: allí estaba la estatua”.

Rostro del Cristo de Sciancalepore en Torreciudad

Cristo de Sciancalepore, detalle del rostro

-“Con eso terminó todo, entonces…”.

-“No, luego se hizo un dorado al fuego de la escultura, para evitar la oxidación y conservar el fulgor de origen. Lo realizó un hábil artesano italiano, Remo Mansutti, también jubilado en la actualidad. Sobre la estatua de bronce bien pulida, fregada con agua y soda, aplicó una pasta blanca, confeccionada con mercurio y oro muy fino. Al calentar la pieza a unos 150º, se evaporó el mercurio y el oro quedó pegado sobre toda la superficie de la estatua, una capa muy fina. Se limpió y quedó brillante. Este tipo de dorado a fuego, usado desde tiempos de los romanos, se ha sustituido hoy por baños electrolíticos por motivos de seguridad”.

-“Y, ¿la escultura es única?”.

-“No, se realizaron dos esculturas idénticas, una para Torreciudad y otra para un centro de formación ubicado en Roma. Después se rompió el modelo y los contramoldes para que fueran piezas únicas, sin posibilidad de hacer más copias”.

Probablemente no tenga ocasión de explicarles todo esto a las adolescentes de las que hablaba al principio, pero confío en que pudieran ir más allá de la mera apariencia y entablar un diálogo con ese rostro que parece decirnos: “Yo estoy aquí por ti, ¿tú que haces por mí?”.

* * *

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Categorías: Grandes secretos | 12 comentarios

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12 pensamientos en “El Cristo de oro

  1. Graciela

    Me gustó mucho esta historia no la conocia con tanto detalle, el Cristo me parece fabuloso, no vi nunca uno tan bello.

  2. Pingback: Leyenda zacatecana del Cristo de oro perdido | Mitos y leyendas mexicanas de Homero Adame

  3. Manu me pide que publique su comentario porque tiene problemas de acceso, y aquí va:

    “Pues yo una vez le oí contar a uno que estaba presente cuando san Josemaría explicó a los de ese centro de formación que iba a mandar romper el molde con el que se hizo esta escultura, para que no se pudieran hacer más copias que las de Torreciudad y las de tal centro de formación. A todos les pareció muy bien la idea, y he de reconocer que yo mismo había oído la misma historia muchos años antes, y también me pareció muy bien, así como a todos los que la oímos. Lo que pasa es que cuando se fue san Josemaría, uno de los directores llamó aparte al que lo contaba después y a otro y les dijo: Tomad este martillo y que no quede nada del molde… Esto ya no les gustó tanto… Liarse a martillazos con un Cristo…”.

  4. tony tonon

    Pues nada ricura….no volveré a molestarte en tú casa… Larga vida a tú blog

  5. tony tonon

    Parece mentira José Alfonso…….
    Deberías saber (así lo es por que hasta un heladero lo sabe) que está demostrado (científicamente, físicamente y documentalmente) que los clavos de Cristo en la Cruz no se los colocaron en las manos sino en las muñecas (se habrían desgarrado las manos), y en los pies otro tanto de lo mismo (uno encima de otro, tal como está en la talla, pero más arriba, por encima del tobillo) Cuando quieras te lo demuestro……

    • Sí, tienes razón, los análisis sobre la Sábana Santa y la opinión de los cirujanos afirma eso. Pero ten en cuenta dos cosas: cuando Sciancalepore modeló esta escultura esa información no se tenía todavía, y por otro lado, hay una tradición de siglos en la representación de Cristo en la cruz que el escultor quiso respetar. Eso ocurre muchas veces en el arte cristiano: la iconografía se mantiene. Por ejemplo, la forma de representar la Coronación de la Virgen o la Ascensión del Señor.
      Tampoco resulta esencial una reproducción exacta de cómo fue en la realidad, lo importante es que mueva el corazón, que esté al servicio de la fe. Piensa que a Cristo le quitaron todas sus vestiduras antes de clavarlo, pero la piedad cristiana siempre ha representado a Jesús en la cruz con un lienzo en la cintura. No fue así pero nadie reclama un realismo fotográfico en los crucifijos…

      • tony tonon

        ¿No se acabó la censura con la muerte de paco?????…….
        Y no lo digo por la figura del Cristo………
        Sino por que sé exactamente lo que escribí……

      • Oye, majo, ésta es mi casa y te he dejado entrar. Si quieres escribir lo que te dé la gana haz tu propio blog, pero en el mío no dejaré que salgan expresiones malsonantes (tú habías puesto una) ni bromas de dudoso gusto (habías puesto otra). Y no olvides que la libertad de expresión (que en efecto, con “paco” como le llamas no estaba garantizada) no es una libertad ilimitada: los demás también tienen sus derechos.

  6. tony tonon

    comentario cabroncete……¿¿¿¿siendo un regalo de S.José María, habiendo sido hecho con tanto cuidado, por personal tan cualificado, siendo tan realista el Cristo como dices, habiéndose roto los moldes para que no hubiera copias, tratándose del Opus Dei…… cómo es que le colocaron mal los clavos al Cristo??????

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