“Pero, ¿quién vive en Torreciudad?”

Esta pregunta es muy frecuente en el visitante, y es lógica, porque junto al santuario se ven varias construcciones que no son iglesias. Estos edificios guardan armonía con el templo, se nota que se diseñaron a la vez, pero deben servir para otros fines… Además, un enigmático cartel indica varios nombres antes de llegar al santuario que podrían referirse a esas casas.

Cartel a la entrada del santuario con los nombres de las diversas casas

Cartel a la entrada del santuario con los nombres de las diversas casas

-“Aquí vive gente, ¿no?”. Esto me lo pregunta Eduardo, un arquitecto de Barcelona que ha venido con su mujer a visitar el santuario siguiendo el consejo que le dieron en unas bodegas cercanas de la Denominación de Origen Somontano. Me he ofrecido para hacerles una visita guiada. Él es buen observador y a su ojo profesional no se le escapa detalle mientras recorre con la mirada las casas, las ventanas, los arcos, las terrazas… Además veo que le gusta preguntar…

-“Sí, de forma habitual aquí viven unas 110 personas…, -le informo mientras paseamos por los soportales sur-. Es como un pueblo pequeño”.

-“¿Tantas? Y, ¿qué hacen aquí?”.

-“Mira, esta primera casa que vemos aquí a la izquierda se llama La Solana. Tiene ese nombre porque da al lado sur del santuario y tiene bastantes más horas de sol que el lado norte. Dispone de 32 habitaciones y es una casa para hacer convivencias y retiros espirituales. Las tandas son cada semana o quince días, y viene gente sobre todo de España pero también de otros países.

-“Y, ¿puede venir cualquiera a hacer esos retiros y convivencias? ¿Me puedo apuntar yo?”.

-“No los organizamos nosotros. Son actividades de formación cristiana que se organizan desde centros del Opus Dei, principalmente de España”.

-“Y, ¿cómo es la casa por dentro”.

-“La Solana es independiente del santuario, como las otras casas. Tiene su comedor, su sala de estar, el oratorio, las habitaciones… Lo normal para desarrollar actividades de este tipo. También hay algunas zonas ajardinadas y deportivas para los asistentes, fuera del recinto del santuario, para que no alteren el ambiente de recogimiento y de oración que encuentran los peregrinos”.

Sala de estar de La Solana

Sala de estar de La Solana

“Más cosas: ¿ves desde aquí la antigua ermita? Ahí hay una zona de habitaciones llamada El Casón. Sólo tiene 11 plazas, pero sirve para alojar a pequeños grupos. Por ejemplo, los seminaristas que nos ayudan durante el verano en la atención al peregrino”.

El Casón junto a la antigua ermita de Torreciudad

El Casón junto a la antigua ermita de Torreciudad

-“Será la antigua vivienda de los santeros…”.

-“¡Oye, tú estás muy enterado! No has venido aquí con las manos en los bolsillos sin más, ¿eh?”.

En un pasillo de El Casón

En un pasillo de El Casón

Eduardo se ríe pero cambia de tema: “Y, ¿aquel otro bloque que se ve al fondo?”.

-“Pegada a La Solana está La Masada, es otra casa de características similares con 37 plazas. El nombre quiere decir casa de campo, y tiene la misma raíz que la masía valenciana o el mas catalán porque estaba difundido en el antiguo Reino de Aragón. La terraza que ves desde aquí es de La Masada, es un rincón muy atractivo con preciosas vistas sobre la antigua ermita y un lugar agradable para tertulias en pequeños grupos, lectura, etc.

Terraza de La Masada en Torreciudad

Terraza de La Masada en Torreciudad

-“Y, ¿este bloque de aquí abajo alargado, con tejadillo y tantas ventanas?”.

-“Inicialmente se pensó albergar aquí un centro de investigación sobre la Corona de Aragón, fue una idea que sugirió san Josemaría. Con el tiempo se evidenciaron las dificultades para sacar ese proyecto adelante y actualmente es la sede del Instituto Mariológico de Torreciudad. Hay una biblioteca mariana y varios despachos para el trabajo de especialistas en Mariología. El Instituto edita una revista anual, Scripta de Maria, que es muy valorada en los círculos teológicos.

-“Pero en el Instituto no vive nadie…”.

-“No, son despachos, salas de reuniones, la biblioteca y varios archivos documentales. Al conjunto se le dio el nombre de La Naya, que en aragonés significa “lomo de un monte”. Tiene una sala de proyección, en la que caben 60 personas, que bastantes grupos de peregrinos nos piden para sus sesiones audiovisuales o reuniones en general. En fin, que tenemos que sacarle jugo a todo…”.

Biblioteca del Instituto Mariológico

Biblioteca del Instituto Mariológico

-“Y los curas, ¿dónde viven?”.

-“Te me adelantas… Vamos a avanzar un poco hacia el altar al aire libre”.

Caminamos sin prisa mientras Eduardo pondera sin rubor la calidad de los acabados y el cuidado en los detalles.

-“Mira, entre La Solana y el templo está La Cadiera. Es otra casa independiente de diseño muy irregular porque el arquitecto tuvo que modificar el proyecto inicial muchas veces para ampliarlo. Es más pequeña, hay 12 plazas. Toma el nombre de un mueble típico aragonés. Aquí viven los sacerdotes que atienden el culto del santuario y varios laicos, numerarios del Opus Dei, que trabajan en Torreciudad para gestionar el Patronato, lograr recursos económicos para su mantenimiento, dirigir la Oficina de Información y Atención al Peregrino…”.

-“Son profesionales, entonces…”.

-“Sí, cada uno desempeña su trabajo como cualquier colega en otra institución”.

-“Otra cosa, desde aquí no se ve, pero viniendo ayer de Aínsa vi otro edificio en la cara norte del santuario. ¿Ahí quién vive?”.

-“Esa casa se llama El Albar, también es independiente. Significa “tierra blanquecina en altos y lomas”. Ahí viven las personas que se encargan de cuidar el santuario y atender todas las casas. Con su trabajo profesional y su dedicación logran crear un ambiente de hogar, como una madre en una familia. Gracias a ellas la estancia se vive como si uno estuviera en su propia casa”.

El Albar en el lado norte del santuario

El Albar en el lado norte del santuario

-“Ya no queda nada más, entonces…”.

-“Bueno, queda El Chuego”.

-“Y, ¿eso qué es”.

-“Cuando vas en coche a la ermita pasas al lado de una construcción pequeña, muy simpática, con un gran tejado rojo en forma de cono. Es un piso familiar, ahora viven en él un matrimonio que ayuda en la atención al peregrino de la Oficina de Información. El desván es único: una habitación redonda con una única pared cónica hasta el vértice. Chuego es yugo en aragonés, y es el nombre que tiene el conjunto de peñas que hay en esa zona porque adoptan esa forma”.

El Chuego a la entrada del camino hacia la ermita. Regina y Mario.

El Chuego a la entrada del camino hacia la ermita. Regina y Mario.

En ese momento veo pasar a Teófilo junto a nosotros. Fue encargado de obra durante la construcción del santuario. Aragonés de pura cepa, se sabe muchas jotas y tiene una gracia especial para los chistes y las cartas al director.

-“Teófilo, me pregunta este señor que cuántos ladrillos hay en Torreciudad”, vuelvo a guiñarle el ojo a Eduardo porque no me ha preguntado nada de eso, pero veo que entiende que va a venir una respuesta frecuente.

-“Siempre me preguntan eso”, dice Teófilo. “Y yo les digo: ‘No lo sé. Pero sí sé cuántos se compraron, que ahí están las facturas: cuatro millones, a la fábrica de Barbastro’”.

-“Pues no sé cuántos se pondrían”, dice Eduardo, “pero están muy bien puestos, se lo digo yo que entiendo un poco de esto…”.

* * *

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Categorías: Grandes secretos | 6 comentarios

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6 pensamientos en ““Pero, ¿quién vive en Torreciudad?”

  1. Alberto Ascaso

    Yo he vivido unos días en El Casón. Durante varios años hemos hecho un curso de retiro de 4 días. Inolvidables. Y he tenido el gusto de saludar a Jose Alfonso. Un crack. Desde estas líneas de mando un abrazo grande. Espero volver.

  2. Pero yo he visto que a esas casas entran algunos con un panel de claves secretas, que cambian cada tiempo?? Soy un fan de Torreciudad.

    • En efecto, hay un portero automático en la entrada de las casas, y va con clave que la conocen los que están viviendo ahí. Así se evita que alguien tenga que estar todo el día junto al telefonillo para atender todas las entradas de la gente que va y viene y tener que abrir la puerta cada vez… Un abrazo, “fan del santuario”.

  3. JOSELUIS

    JOSE ALFONSO,
    sigue así lo haces muy bien
    SALUDOS DESDE IGUALADA.

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