El búnker de Torreciudad

Explica el diccionario de la RAE (Real Academia de la lengua Española) que la palabra búnker significa “refugio, por lo general subterráneo, para protegerse de los bombardeos”, o también “fortín”. Proviene del alemán bunker, y este del inglés bunker: carbonera de un barco. Son construcciones de uso militar, aunque también las hay en el ámbito civil, que tienen en común su función de protección y el empleo en su construcción de hormigón armado. Las amenazas exteriores a las que hacen frente son variadas (explosiones, desastres naturales, ataques, robos…), y tienen bien ganada su fama de resistencia y utilidad.

En un foro de coches recogí hace unas semanas un post que hablaba de Torreciudad porque habíamos acogido un encuentro de vehículos clásicos. El autor era uno de los participantes en el evento, y textualmente decía: “…hablan de una ciudad bunquerizada en el subsuelo…”. No hacía más que recoger el rumor sobre la existencia de un búnker en el santuario. La versión mayoritaria se refiere a un búnker atómico, es decir, un refugio nuclear de grandes dimensiones. Como el final de la Guerra Fría ha hecho que ya no estén tan de moda (en los años setenta sí lo estaban), la creencia ha derivado hacia algo más parecido a una cámara acorazada que contiene misteriosos secretos. ¿Sería esa la verdadera finalidad de la construcción?

Búnker en la costa de Normandía

Búnker en la costa de Normandía

Vuelvo a consultar a una de mis fuentes de información, Juan, al que ya he presentado en otro artículo como uno de los aparejadores que participó en el proyecto.

-“Juan, ¿tenemos aquí algún búnker?”.

-“Bueno, en realidad hay una estructura que lo aparenta. Ven, vamos a subir a la bóveda del templo”.

Sigo a Juan hasta la planta 11, y me explica que en cualquier construcción moderna de ciertas dimensiones la estructura básica se suele realizar con hormigón armado, y Torreciudad no es una excepción. Aunque el santuario ofrece a la vista un revestimiento de ladrillo, lo que sustenta la construcción es un conjunto de pilares y jácenas de hormigón. En algunos lugares, esta estructura puede asemejarse a la de un búnker, porque las hiladas de este material se superponen una encima de la otra.

“Por ejemplo, esto pasa en la bóveda del templo. Para construirla se fabricaron primero en el suelo los fragmentos de hormigón que cerrarían la cubierta. Se hicieron unos moldes con perfiles de hierro de tipo “L” para lograr reproducir la curva que tienen todos los elementos arquitectónicos del santuario. En esos moldes se colocaban las piezas prefabricadas de seis ladrillos cada una, y después se vertía hormigón encima para dar unidad y consistencia a todo el conjunto”.

“No se empleó una gran cantidad de hormigón, fueron suficientes siete centímetros de grosor. Una vez terminadas estas piezas, se elevaban hasta el nivel de la bóveda y se sujetaban en la parte inferior de las cerchas (una cercha es una armadura de cubierta formada por vigas de hierro u hormigón, habitualmente triangulares y paralelas, que soportan los elementos que se apoyan en ella, vigas o correas). ¿Las ves? Vistas desde fuera parecen las paredes de un búnker, eso es cierto, -reconoce Juan- aunque lo que me emociona es recordar que hubo un largo aplauso entre los albañiles cuando se subió y colocó la última”.

Estructura de hormigón en la bóveda de Torreciudad

Estructura de hormigón en la bóveda de Torreciudad

Mareado por toda la información técnica le agradezco el recorrido y me voy con mis amigos de mantenimiento. “Bueno, esto es en la bóveda, vale, pero, ¿y en los sótanos?”, pensaba yo. A los sótanos de Torreciudad les he dedicado un artículo completo por otros motivos, pero ahora yo quería saber si tenían un búnker…

José María Almazor reside en Barbastro, y es el tipo de profesional mañoso con todo tipo de materiales. Trabaja en Torreciudad desde 1972, más de 40 años, y también conoce a fondo los entresijos del santuario. Todo el mundo le llama “Olvena”, porque nació en esa localidad de la provincia de Huesca.

-“Olvena -le digo con tono de misterio-, llévame a un búnker que me han dicho que hay abajo…”.

Olvena es un socarrón de tomo y lomo. Se me queda mirando con aire de duda y me pregunta todo serio:

-“¿A cuál, al grande o al pequeño?”.

Pero no puede aguantar la risa y me invita también a acompañarle. Hoy ya se ve que todo el mundo me quiere llevar de paseo…

-“¡Anda que no me he pegado yo horas ni nada trabajando herrajes en este taller…!”, me dice mientras me enseña un taller ubicado abajo a la derecha, mirando de frente al santuario desde la entrada.

Olvena en el taller de Torreciudad

Olvena en el taller de Torreciudad

De ahí me lleva a una zona llena de conductos, máquinas que no entiendo lo que hacen y algunos relojes de medida (tengo que aclarar que yo soy de letras).

-“¿Cuántos búnkers quieres?”, me pregunta señalando lo que nos rodea. En efecto, el hormigón es el dueño y señor de esta zona: por arriba, por abajo, por los lados… Avanzas varios metros y sigues viendo lo mismo.

Olvena en los sótanos de Torreciudad

Olvena en los sótanos de Torreciudad

-“Y, ¿este hueco?”, le pregunto mientras le señalo un sospechoso pasillo de hormigón muy estrecho.

-“Es el único sitio desaprovechado de todos los sótanos, a la izquierda termina un bloque y a la derecha empieza otro. Hazme una foto dentro, anda”.

Olvena entre hormigón en Torreciudad

Entre paredes de hormigón

Mientras Olvena sonríe para la posteridad le pregunto:

-“Y, ¿por qué tanto hormigón?”.

-“¿No ves que estos son los cimientos, y todo el peso está encima? ¿Qué querías ver pues, paredes de adobe para que se hundiera todo?”. Su acento aragonés me hace reír a gusto, y también su apabullante sentido común. Le explico lo que piensan algunos y me sentencia lo siguiente:

-“Tú diles que se vengan a trabajar conmigo un día 8 horas, que iremos de aquí para allá por todos los lados y ya verás cómo acaban rendidos y sin ganas de elucubrar más. Eso es porque no tienen otra cosica que hacer, te lo digo yo…”.

Y yo no añado nada más.

* * *

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Categorías: Grandes secretos | 9 comentarios

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9 pensamientos en “El búnker de Torreciudad

  1. Todo me parece muy gracioso, pero que explicacion tenemos para las columnas de la entrada?

  2. Simplemente…. excelente este blog, aunque no me he leído todavía todas las entradas, me ha parecido genial y muy divertido,ni idea tenía de estos misterios,aunque …creo que de ahora en adelante miraré a Torreciudad con otros ojos… y con una sonrisilla recordando “los misterios”que cuentas jajaja
    Enhorabuena!..

  3. Manuel R. Suarez

    Estoy de acuerdo con el Sr. Olvena.
    La gente sin nada bueno que hacer, ni con sus manos ni con su cerebro, sólo se ocupan de ver qué inventan.
    José Alfonso, este es el primero que abro y me ha parecido muy interesante. Te felicito por la tarea a la que te has dado.
    Yo, como trabajo con mis manos (en el ordenador) y con mi cerebro, sí que no tengo tiempo para inventarme bobadas. Iré leyendo los otros poco a poco.
    Saludos.
    Manolo

    • Gracias, Manolo, aunque ten en cuenta que la mayoría de las personas que se creen estas cosas no tienen ninguna mala voluntad: han oído cosas, nadie ha podido explicárselas, y a pesar de que algunas de ellas cuesta creerlas, como a todos nos convence eso de que “cuando el río suena…”. No se puede evitar. Por eso me lancé a publicar este blog, para tener la oportunidad de contar cómo son las cosas, y luego que cada uno juzgue como quiera.
      Un abrazo,

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