Los jardineros de Torreciudad

Pedro (i) y José Ramón, jardineros de Torreciudad

Pedro (i) y José Ramón, jardineros de Torreciudad

-“¿Quiénes son esos que van de azul?”, me preguntó una mañana un señor jubilado de una ciudad de La Rioja, Haro, contable de profesión. “No creo que sean peregrinos…”.

-“No, no son peregrinos, aunque le tienen mucho cariño a la Virgen de Torreciudad. Son nuestros jardineros”.

-“¿Jardineros? Pero, ¿para qué hacen falta jardineros aquí? Si no hay ningún parque ni jardín…”.

-“Vamos y que se lo expliquen ellos”.

Nos acercamos a Pedro, que está barriendo la explanada tocado con su característico sombrero de paja. Lo hace temprano, para que no haya ningún papel cuando empiezan a llegar los visitantes. Pedro es de Zaragoza, pero se crió en Barbastro y vive en Pozán de Vero, un pueblo cercano.

Pedro barre la explanada de Torreciudad

Pedro barre la explanada de Torreciudad

-“Buenos días, Pedro. A este señor, que ha venido desde La Rioja, le gustaría saber a qué os dedicáis…”.

-“Me llamo Luis, buenos días. Ya perdonará, yo no entiendo mucho pero no pensaba que aquí hicieran falta jardineros…”.

-“Buenos días, encantado. No se preocupe que eso le pasa a mucha gente, pero se lo voy a explicar. Una parte importante de nuestro trabajo es la limpieza de todo el recinto: barremos la explanada, vaciamos las papeleras y cuidamos de las cunetas de la carretera, los aparcamientos, los caminos… También hacemos labores de poda con bastantes árboles, arrancamos las malas hierbas, arreglamos los setos, cuidamos las zonas de césped de la entrada, regamos ahí donde se necesita…”.

-“Conforme usted hablaba iba mirando todo eso y ahora me doy cuenta de que se nota cuidado, es verdad…”.

Pedro con la azada en Torreciudad

La azada es necesaria en los parterres

-“Luego un trabajo bien bonito es plantar y cuidar dalias y rosas. Son para la Virgen, y se ponen para adornar los diversos altares del santuario. Están en un jardín en la casa de El Albar, detrás del santuario. Bueno, y con el resto de compañeros del equipo de mantenimiento hacemos trabajos especiales: preparativos de la Jornada Mariana de la Familia, altares para la procesión del Corpus Christi, descarga de materiales, ayudas puntuales al fontanero o al albañil… Lo que se tercie”.

-“Y, ¿por qué no han puesto jardines en la explanada?”.

-“Eso te lo explicará José Ramón, el otro jardinero -le digo a Luis-, que lo veo precisamente en los parterres con el cortasetos”.

José Ramón con el cortasetos en Torreciudad

José Ramón con el cortasetos

José Ramón es de Abizanda, y vive a las afueras del pueblo, en una casa solariega de piedra que tiene cinco siglos de antigüedad.

-“Buenos días, José Ramón. Hace un rato te he visto con el soplador por el camino hacia la ermita. Eso lo hacéis con frecuencia, ¿no?”.

-“Hola, buenos días. Sí, toca limpiar de restos vegetales los senderos y los empedrados, sobre todo en el otoño: hojas y ramas secas que caen, areniscas y piedrecillas que remueve el viento… Y con el soplador nos cunde el trabajo”.

-“Este señor quería saber por qué los parterres no son jardines”.

-“Pues mire, procuramos que la vegetación en el recinto sea la de los alrededores, la de la montaña en la que estamos, no algo artificial. Puede aparentar descuido, pero son plantas autóctonas que hacen el efecto de que la naturaleza se asoma por aquí”.

José Ramón con el soplador en Torreciudad

José Ramón con el soplador

-“Es como si el visitante tuviera en los parterres unas ventanas al paisaje –le explico a Luis-. En un congreso universitario celebrado en Huesca en 2009 presenté una ponencia sobre turismo sostenible en montaña aplicado al caso del turismo religioso en Torreciudad. Ahí explicaba que uno de los factores que, en la experiencia del peregrino, ayudan a integrar la naturaleza con la arquitectura es precisamente la existencia de estos parterres”.

Naturaleza y arquitectura en Torreciudad

Naturaleza y arquitectura en Torreciudad

-“Tengo un amigo en Logroño que tiene una empresa de viveros. Cuando le cuente todo esto le va a encantar, porque siempre me dice que no se reconoce el valor de este trabajo. Gracias por la explicación, voy a hacer unas cuantas fotos”.

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